La gastronomía griega es, ante todo, una cultura del compartir. Aceite de oliva generoso, hierbas aromáticas recién cortadas, verduras cultivadas bajo el sol mediterráneo y el limón siempre presente: así se construye una mesa griega en verano.
Desde los mezes que se sirven a la sombra de una terraza hasta los postres que se comen de madrugada frente al mar, estos ocho platos resumen lo mejor de la cocina griega estival. Y si no puedes volar a Grecia, en Kuzina los tienes a pocos pasos de la Plaza de la Virgen.
Los mezes (o mezedes) son la esencia de la hospitalidad griega: una sucesión de platos pequeños pensados para compartir, que se sirven con una copa de ouzo bien frío o una cerveza helada. No son un simple aperitivo, sino toda una filosofía de mesa. En verano son protagonistas absolutos.
Ensalada griega
Xoriatiki
La reina indiscutible de la mesa griega en verano. Tomates maduros al sol, pepino crujiente, pimiento verde, cebolla morada, aceitunas de Kalamata y un gran bloque de feta por encima. Sin lechuga, sin complicaciones.
En Grecia la llaman simplemente xoriatiki, que significa "del pueblo". El aliño es aceite de oliva virgen extra con orégano; el vinagre se añade o no según el gusto de cada uno. Al final, cuando queda solo el jugo en el plato, se moja pan. A eso lo llaman papara.
Tzatziki
Yogur griego espeso, pepino rallado y escurrido, ajo sin escatimar y eneldo fresco. Una salsa que es, al mismo tiempo, aperitivo, guarnición y todo lo que se necesita acompañando a un buen pan de pita recién horneado.
Es el complemento perfecto para los días de calor: refrescante, sabroso y muy fácil de compartir. En Grecia aparece en casi cualquier mesa, a cualquier hora.
Spanakopita
Capas de masa filo crujiente rellenas de espinacas, hojas verdes y queso feta. La masa filo, finísima como papel de seda, es la clave: cuando se hornea bien, crujen al morderla y se deshacen en la boca.
Es uno de los platos más queridos de la cocina griega y funciona igual de bien como entrante, como comida ligera o como picoteo a media tarde. Un clásico que satisface a todo el mundo, con o sin restricciones dietéticas.
Souvlaki
Brochetas de cerdo, pollo o ternera marinadas y cocinadas a la parrilla. Se sirven en plato, acompañadas de tzatziki, cebolla y tomate, o envueltas en pan pita para comer de pie, al ritmo de la calle.
Hay una pequeña guerra entre el norte y el sur de Grecia: en Atenas lo llaman souvlaki; en Tesalónica, kalamaki. El debate es eterno y muy serio. Lo que nadie discute es que es la comida callejera más icónica del país.
Moussaka
El plato griego más reconocido en el mundo. Capas de berenjena, patata, carne picada especiada y una bechamel dorada al horno que lo corona todo. Contundente, aromático y absolutamente irresistible.
Aunque es un plato de horno que requiere su tiempo, en Grecia se come todo el año, verano incluido. Es el tipo de plato que recuerdas mucho después de haberlo probado.
Leer la receta completa →Keftedes
Las albóndigas griegas tienen personalidad propia. Se preparan con carne picada mezclada con hierbas frescas, menta, orégano, cebolla y un toque de especias, y se fríen hasta que tienen una costra dorada por fuera y quedan jugosas por dentro.
Se sirven con tzatziki o yogur griego, y son uno de los mejores mezes que existen. En verano, sobre una mesa llena de platos para compartir, son siempre las primeras en desaparecer.
Baklava
Capas de masa filo con nueces picadas y un almíbar de miel perfumado con canela. El baklava griego es goloso, pegajoso y adictivo de una manera que resulta difícil de explicar hasta que lo pruebas.
Aunque tiene raíces otomanas compartidas con otros países de la región, el baklava griego tiene sus propias señas de identidad: la canela es protagonista y el almíbar suele ser más ligero que en otras versiones.
Descubrir toda la historia del baklava →Loukoumades
Pequeñas bolas de masa fritas, esponjosas por dentro y doradas por fuera, bañadas en miel y espolvoreadas con canela. El antecedente histórico del donuts, con mucha más historia y mucho más sabor.
Se dice que en la antigua Grecia se ofrecían a los ganadores de los Juegos Olímpicos. Hoy se venden en puestos callejeros por todo el país, especialmente en verano, y es imposible comer solo uno.
¿Te has quedado con hambre?
Todos estos platos los encontrarás en Kuzina, en el corazón de Valencia.
Reserva tu mesa y disfruta de la cocina griega de verdad.