Moussaka vs. Pastitsio: el debate eterno
Moussaka vs. Pastitsio
El debate eterno que divide a las familias griegas
Hay debates que definen civilizaciones. Coca-Cola o Pepsi. Madrid o Barça. Y en Grecia, con la misma intensidad y sin posibilidad de reconciliación: moussaka o pastitsio.
Ambos son platos de fiesta, de domingo, de abuela con delantal y cazuela grande. Ambos llevan carne picada, bechamel y mucho amor. Pero ahí acaban las similitudes.
La moussaka: la reina dramática
La moussaka es puro teatro. Capas de berenjena asada, carne picada especiada con canela y allspice, y una bechamel espesa y gratinada que se infla orgullosa en el horno.
Su origen es más cosmopolita de lo que parece: fue el chef ateniense Nikolaos Tselementes quien en los años 20 le dio su forma moderna añadiendo la bechamel francesa. Sí, la moussaka más "griega" tiene influencia francesa. El Mediterráneo siempre ha sido así de complicado.
"Lo que la hace inconfundible es la canela. Ese toque cálido en la carne que descoloca a quien no lo espera y enamora a quien ya lo conoce."
Es el plato que pides cuando quieres que te cuiden.
El pastitsio: el hermano serio
El pastitsio es más discreto, más cuadrado —literalmente—, y tiene una legión de fans que consideran que la moussaka roba todo el protagonismo injustamente.
La base es pasta tubular —bucatini o penne grueso— mezclada con carne picada y bechamel, horneada hasta que la superficie queda dorada y firme. Se corta en porciones limpias, como una lasaña, con una contundencia que reconforta.
En muchas regiones de Grecia, el pastitsio es el plato de celebración por encima de todo. Bodas, bautizos, reuniones familiares: aparece el pastitsio y sabes que la cosa va en serio.
¿Y qué dicen los griegos?
Depende de dónde preguntes. En Atenas y las islas más turísticas, la moussaka se lleva la fama. En el norte, en Macedonia o Tesalia, el pastitsio es el rey indiscutible. Y en muchas familias, cada miembro tiene su favorito y eso es fuente de discusión generacional desde hace décadas.
Lo que sí tienen en común es que ninguno de los dos se hace deprisa. Son platos que requieren preparación, capas, reposo. En Grecia, cocinar bien es un acto de amor que no admite atajos.
Los tenemos a los dos
Y os confesamos que nosotros tampoco nos ponemos de acuerdo. La única solución, como en todo buen debate mediterráneo, es probar los dos y decidir por ti mismo.
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