Sabores de Grecia para llevarte a casa
Lo que vale
la pena traer
de Grecia
Volver sin un trocito de su cocina es como olvidar el último beso del verano. Aquí van los que viajan bien y saben aún mejor.
imprescindibles
El problema con los recuerdos de viaje es que acaban en una estantería. Los recuerdos comestibles, en cambio, se abren, se comparten y se saborean. Los productos griegos tienen la ventaja adicional de que muchos son difíciles de encontrar fuera de Grecia — o de encontrar bien, con la calidad que tienen allí.
Esta lista la ha seleccionado Alkis, que es de Kiato y que viaja a Grecia varias veces al año a buscar los ingredientes de Kuzina. No son los productos más fáciles de ver en las tiendas de souvenirs — son los que realmente vale la pena traer.
Los diez imprescindibles
virgen extra
Lo llaman "oro líquido" desde Homero. El aceite griego tiene la proporción de virgen extra más alta del mundo y la variedad Koroneiki — la más cultivada en Grecia — produce un sabor afrutado, con amargor limpio y punto picante que indica alta concentración de polifenoles. Una botella pequeña de 250–500ml de una bodega local, no del supermercado, es lo que hay que buscar.
de Kalamata
No son las aceitunas negras del supermercado. La variedad Kalamon, cultivada en el golfo de Mesinia en el Peloponeso, tiene Denominación de Origen Protegida. Son carnosas, de color morado oscuro, con un sabor frutal e intenso completamente distinto a cualquier aceituna genérica. Vienen envasadas al vacío o en tarros pequeños — perfectas para aperitivo en casa que sabe a verano griego.
La miel griega es la más exportada de Europa por calidad. La de tomillo silvestre del monte Hymettus, cerca de Atenas, o la de las islas del Egeo tiene un aroma casi salvaje — espesa, perfumada, con un fondo herbal que ninguna miel de colmena convencional replica. Ideal con yogur griego, queso feta o pan tostado.
y su briki
El café griego no es un café: es un ritual. Se muele muy fino — más que el espresso — y se prepara en el briki, un pequeño cazo de cobre o latón, a fuego muy lento sin que llegue a hervir. La espuma que se forma (el kaimaki) es parte del resultado. Se toma despacio, sin prisa. El poso del fondo no se toca.
Traducido literalmente: "dulces de cucharita". Son frutas o cáscaras enteras cocinadas en almíbar — higos, cerezas, naranja amarga, bergamota, nuez verde. En Grecia se ofrecen a los invitados en una cucharita, con un vaso de agua fría. Tienen sabor a casa de abuela y una presentación en tarros de cristal que los convierte en regalo perfecto.
El orégano griego silvestre (Origanum vulgare subsp. hirtum) tiene una intensidad aromática que el orégano de supermercado no puede replicar. Crece en las colinas pedregosas y soleadas del mediterráneo griego y se seca en ramos. Una cucharadita sobre una ensalada griega o un pollo al horno transforma el plato completamente.
La infusión griega por excelencia. El Sideritis (hierba de pastor de montaña) crece en las montañas por encima de los 1.000 metros. Sin cafeína, con un perfil herbal suave y un punto mentolado muy particular. En Grecia se toma en invierno como reconfortante — en España es difícil de encontrar y vale la pena traer un par de bolsas.
envasados al vacío
El feta tiene DOP y es el más conocido, pero hay un mundo más allá: el graviera (parecido al gruyère pero más suave), el mizithra (fresco y suave, de suero de leche), el manouri (cremoso, de oveja) y el kefalotiri (curado e intenso). Envasados al vacío aguantan el viaje sin problemas — pon el recibo aduanero al día si vuelves a España desde fuera de la UE.
y tsipouro
El ouzo (anisado, el más conocido fuera de Grecia), la mastiha (licor de resina del lentisco de Quíos, herbal y único en el mundo) y el tsipouro (aguardiente de orujo, el "grappa" griego) son los tres licores que vale la pena traer. El ouzo se toma con hielo y algo de picar — se vuelve blanco al añadir agua. La mastiha es la rareza: si estás en Quíos, cómprala allí.
de frutos secos
Las mermeladas artesanales griegas de higo, naranja amarga o fresa silvestre tienen una concentración y un sabor que las industriales no alcanzan. Las cremas de pistacho de Egina (la isla productora por excelencia en Grecia) o de almendra son regalos perfectos — tienen una estética cuidada con tarros de cristal y etiquetas bonitas que parecen caros aunque no lo sean.
Consejos prácticos para traerlo todo
El aceite de oliva de 250ml, la miel en tarro de 250g, el café en bolsa de 200g. Muchos productores griegos venden formatos pensados para el turista — busca en tiendas de productos locales, no en los quioscos de souvenirs del puerto.
Los líquidos van en bodega si supera los 100ml. El aceite, el ouzo y los licores siempre en maleta facturada, bien envueltos en ropa. Los quesos, las mermeladas y los dulces en tarro pueden ir en cabina si el tarro no supera los 100ml — si no, facturar.
Evita las tiendas de souvenirs del puerto o la calle turística principal. Los mercados cubiertos locales (el Kapani de Tesalónica, el Varvakios de Atenas), las cooperativas agrícolas y las tiendas de productos locales de cada isla tienen mejor calidad y precio más honesto.
Una cesta con miel, orégano, café y un tarro de glyka tou koutaliou es un regalo de viaje que la mayoría recuerda. Los productos griegos tienen una estética natural — etiquetas artesanales, tarros de vidrio grueso — que los hace presentables sin envolver.
Estos productos no se quedan en una estantería. Se abren, se comparten y — lo más importante — traen de vuelta, por un momento, el sabor de ese verano griego. Y si no has ido todavía, en Kuzina puedes empezar a conocerlos.
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