Si hay un ingrediente que define la cocina griega por encima de cualquier otro, ese es el queso feta. Aparece en la ensalada, en la spanakopita, asado en masa filo con miel, desmenuzado sobre las brochetas y solo, con un chorro de aceite de oliva y orégano. Está en todas partes — porque en Grecia, el feta no es un ingrediente más: es un punto de partida.
Pero el queso que encontramos en muchos supermercados bajo ese nombre poco tiene que ver con el original. Entender qué es el feta auténtico, cómo se hace y por qué sabe diferente es entender una parte esencial de la gastronomía griega.
Un queso con más historia
que el Partenón
El feta es uno de los quesos más antiguos del mundo. Se cree que ya en la época de Homero existía un queso similar elaborado con leche de oveja curada en salmuera, y su producción ha pasado de generación en generación con pocos cambios esenciales durante más de dos mil años.
El propio nombre aparece documentado por primera vez en el siglo XVII, del italiano fetta (loncha), aunque el queso que describe es mucho más antiguo. Durante siglos fue el queso del mundo rural griego: nutritivo, fácil de conservar en salmuera y versátil en la cocina.
"Solo los quesos elaborados en regiones específicas de Grecia, con leche de oveja y cabra locales, pueden llamarse legalmente feta en toda la Unión Europea."
En 2002, la Unión Europea reconoció el feta como producto de Denominación de Origen Protegida (DOP), después de años de disputas con países como Dinamarca y Alemania que producían quesos similares con el mismo nombre.
La decisión fue clara: solo el feta elaborado en Macedonia, Tracia, Epiro, Tesalia, Grecia Central, el Peloponeso y Lesbos, con leche de oveja y cabra de esas mismas regiones, puede llamarse feta. Cualquier otro producto similar debe comercializarse con otro nombre.
Cómo se hace
el queso feta
La elaboración del feta es un proceso artesanal que apenas ha cambiado en siglos. La leche utilizada debe ser al menos un 70% de oveja, pudiendo completarse con leche de cabra de la misma región. La leche de vaca está completamente prohibida en el feta auténtico.
Calentado y cuajado
La leche fresca se calienta suavemente y se mezcla con cultivos bacterianos naturales. Se añade cuajo para que la proteína de la leche se coagule y forme una masa sólida.
Corte y salado
La cuajada se corta en bloques y se sala generosamente. La sal es fundamental: extrae humedad, frena la fermentación y da al feta su característico sabor salado.
Maduración en salmuera
Los bloques maduran durante al menos dos meses en barriles de madera o en tanques con salmuera. Este proceso le da su textura firme pero desmenuzable y su sabor característico, entre salado y ligeramente ácido.
Las mejores formas
de disfrutar el feta
La versatilidad del feta es extraordinaria. Funciona en frío y en caliente, como protagonista y como acompañamiento, en platos sencillos y elaborados. Estas son las preparaciones donde brilla más.
Ensalada griega xoriatiki
El feta se sirve en un bloque entero sobre la ensalada, nunca cortado en dados. Así conserva la textura y se va desmenuzando al comer, mezclándose con el aceite de oliva y el orégano.
Ver la receta →Feta al horno con miel y sésamo
Envuelto en masa filo y horneado hasta que queda crujiente por fuera y fundido por dentro, se sirve con miel y semillas de sésamo. Dulce, salado y absolutamente adictivo.
Spanakopita
El matrimonio perfecto entre espinacas, feta y masa filo. El queso aporta salinidad y cremosidad al relleno, que contrasta con el crujido de la masa horneada.
Feta con aceite de oliva y limón
A veces lo más sencillo es lo mejor. Un bloque de feta, aceite de oliva virgen extra, unas gotas de limón, orégano y pan rústico. No hace falta nada más.
Cómo reconocer
el feta auténtico
Con la popularidad global del feta, el mercado se ha llenado de imitaciones hechas con leche de vaca que tienen poco que ver con el original. Hay cuatro señales claras para distinguir el auténtico.
Color blanco puro. El feta auténtico es blanco intenso. Si tiene un tono amarillento, está elaborado con leche de vaca y no es feta genuino.
Textura firme pero desmenuzable. Debe poder cortarse limpiamente pero desmenuzarse con facilidad. Un feta demasiado blando o elástico no es de calidad.
Elaborado con leche de oveja y cabra. Comprueba la etiqueta. La leche de vaca no está permitida en el feta con DOP.
Sello DOP en la etiqueta. Es la garantía legal de que el queso fue producido en Grecia siguiendo los métodos tradicionales. Sin ese sello, puede llamarse queso blanco en salmuera, pero no feta.
Desde la Antigua Grecia hasta hoy, el feta ha sobrevivido imperios, modas culinarias y miles de intentos de imitación. Su permanencia no es casualidad: es el resultado de una forma de hacer las cosas que simplemente funciona.
En Kuzina lo usamos en su forma más auténtica, en los platos donde cada ingrediente tiene un porqué. Si quieres entender de verdad el feta, la mejor manera es probarlo en su contexto: sobre una ensalada recién preparada, fundido en una spanakopita o solo, con pan y aceite de oliva.
Prueba el feta auténtico
en Valencia
En Kuzina, en el corazón de Valencia, junto a la Plaza de la Virgen.
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