Todo lo que no sabías del queso feta
Todo lo que no sabías del
queso feta
Y por qué el auténtico solo puede venir de Grecia. Una historia de leche de oveja, montañas, denominación de origen y dos mil años de tradición quesera.
El feta es el queso con denominación de origen protegida más antigua de Europa. Su protección legal se remonta al año 1935 en Grecia.
Un queso con tres mil años de historia
El feta no es una invención moderna ni una ocurrencia del marketing gastronómico. Hay referencias a quesos blancos elaborados con leche de oveja en la Grecia antigua que se remontan a la época homérica. La Odisea menciona cómo el cíclope Polifemo elaboraba quesos en cuevas, conservándolos en cestas. Aunque Polifemo no era precisamente el mejor anfitrión, parece que tenía buen gusto quesero.
El nombre "feta" —que en griego significa rebanada— aparece documentado por primera vez en el siglo XVII, cuando los venecianos controlaban parte de Grecia y comerciaban con el queso hacia Europa occidental. Desde entonces, el nombre quedó fijado para siempre a este producto.
Leche de oveja, y punto.
El feta auténtico se elabora exclusivamente con leche de oveja, o con una mezcla de leche de oveja y cabra en la que la cabra no puede superar el 30%. No existe el feta de vaca. Si en el paquete pone "leche de vaca", lo que tienes entre las manos es queso blanco, queso tipo feta, o cualquier otra cosa. Pero no es feta.
¿Por qué importa? Porque la leche de oveja tiene el doble de grasa y proteína que la de vaca. Eso le da al feta su textura densa y quebradiza, su sabor intenso y ligeramente ácido, y esa cremosidad paradójica que se deshace en el paladar a pesar de la firmeza inicial.
El feta de vaca es como el cava sin uva Xarel·lo: puede ser bueno, pero ya no es lo mismo.
Las ovejas que producen la leche para el feta DOP pastan en praderas específicas de Grecia continental e insular —Macedonia, Tracia, Epiro, Tesalia, Grecia Central, el Peloponeso y Lesbos— alimentándose de hierbas aromáticas silvestres que influyen directamente en el sabor del queso.
Salmuera, tiempo y paciencia
Tras la coagulación y el moldeado, el feta se sala y se sumerge en salmuera durante un mínimo de dos meses. Este proceso es el que le da su sabor característico, su color blanco brillante y su capacidad de conservación. No lleva corteza: la salmuera es su piel.
El resultado final es un queso con entre 43% y 45% de grasa sobre extracto seco —bastante menos de lo que mucha gente cree— y una acidez que lo convierte en un contrapunto perfecto para ingredientes dulces o grasos: miel, sandía, aceite de oliva virgen extra, tomate maduro.
Feta auténtico vs. queso tipo feta
✓ Feta DOP auténtico
✗ Queso "tipo feta"
Más allá de la ensalada griega
Feta al horno con miel y tomillo
Un bloque entero envuelto en papel de horno, con aceite de oliva, miel, tomillo fresco y guindilla. 20 minutos al horno. El resultado es casi un postre salado.
Spanakopita
La tarta de espinacas y feta en hojaldre fino. El feta se desmiga crudo sobre las espinacas salteadas: al hornear, se funde y lo impregna todo.
Feta con sandía y menta
La combinación que suena extraña y conquista a todos. El dulzor y el agua de la sandía contrastan con la sal y la acidez del feta. Solo necesitas menta fresca y aceite de oliva.
Tiropita (pastelitos de queso)
Pequeños triángulos de hojaldre rellenos de feta batido con huevo. El aperitivo griego por excelencia, el que aparece en cada boda y cada fiesta.
Pasta con feta viral
El fenómeno de TikTok que resultó ser una receta tradicional de Finlandia adaptada a la cocina mediterránea: tomates cherry, feta entero y ajo al horno, mezclado con pasta al dente.
Ensalada horiatiki (la griega de verdad)
Sin lechuga. Tomate, pepino, pimiento verde, aceitunas Kalamata, cebolla morada y un bloque entero de feta encima. El aliño: solo aceite de oliva, orégano seco y sal.
El feta que usamos
es el de verdad
En Kuzina trabajamos exclusivamente con feta DOP importado de Grecia. Porque los ingredientes son la base de todo, y no hay atajos que valgan cuando hablamos de cocina griega auténtica.
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